Para llegar a una compresión y
apreciación total de la música hay que saber cuales son sus diferencias del resto de los sonidos. Según la RAE la música es una sucesión
de sonidos modulados para recrear el oído, lo que quiere decir no es cualquier
“ruido” sino que es todo aquel que genera cierto placer para nosotros. Para
poder “ordenar” los distintos sonidos de una forma armoniosa hay que considerar
los aspectos que conlleva un sonido: altura,
volumen o intensidad y calidad o timbre.
La altura se refiere a la diferencia entre un
sonido grave (bajo) y agudo (alto), la
mejor forma de verlo es con un piano, un Do de las teclas más izquierdas va a
sonar familiar a un Do de las teclas a la derecha, esto se debe a que están a
diferente altura, así se puede hacer con cualquier otra nota. En la música,
como veremos más adelante, se identifica fácilmente en un pentagrama.
El volumen o intensidad, como más de uno
ya habrá adivinado, se trata de que tan fuerte o débil es el sonido, como
cuando se le sube o baja el volumen al televisor o computador. Esto se le
puede ver en la música cuando se refieren a “forte”, “piano” ó “mezzoforte”,
que se verá más adelante.
Por último, la calidad o timbre, a
diferencia del anterior es más difícil de adivinar, se trata de la diferencia
de sonido de un instrumento a otro, es decir, un piano no suena igual a una
flauta, ni siquiera un teclado se asemeja tanto a un piano. Por ello, las
partituras de una misma canción pueden ser diferentes según el instrumento que
se toque.




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