viernes, 9 de febrero de 2018

A TOCAR EL PIANO

                   El piano es un instrumento de teclado y cuerdas percutidas que tiene una gran fama e historia. Es reconocido como unos de los instrumentos más difíciles de dominar y con razón, para tocar correctamente el piano se debe utilizar ambas manos, incluso, uno o ambos pies. Para lograr la coordinación de correcta de las manos y los pies se debe empezar poco a poco, dominar una mano, generalmente la derecha, luego la otra y finalmente los pies.

                   Sin importar el nivel en que se encuentre se debe adoptar una posición apta, con la espalda recta, los brazos ligeramente flexionados, los pies con la planta de los pies en el piso con las rodillas formando 90 grados, cómodos para que se puedan mover, sentados en el borde de la silla y que el mismo se encuentre a la altura y distancia del teclado tal que los brazos caigan relajadamente. En general, la postura debe ser relajada desde las manos hasta los pies.

                   Por otro lado, las manos adquieren una tienen una ligera curvatura de forma que se “golpeen” las teclas con las puntas de los dedos, no las yemas. Debido a este comportamiento es muy recomendable, casi obligatorio, mantener las uñas cortas, no solo por la estética de que todos ven las manos del pianista, sino que al mínimo sobresaliente de las uñas produce, además de incomodidad, un sonido por el golpe con la tecla. Los dedos se les enumeran para un mejor manejo de las teclas y lectura de las partituras, iniciando con el pulgar y finalizando con el meñique.



                   Aún cuando parezca insignificante la postura al tocar música es muy importante, aunque esta, obviamente, cambia dependiendo del instrumento que se toque. La espalda en curvada o los dedos estirados pueden significar una mayor dificultad, error al tocar o una absoluta incomodidad. Si notas que una pieza no está funcionando, analiza todas las posibles razones, incluyendo la postura.

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